Si pensabas que el tope de línea de Samsung llegó con el S10+, no podías estar más equivocado. El gigante coreano aún tenía un as bajo la manga para este año y el Galaxy Note 10 acaba de caer en nuestras manos.
Como ya sabemos, el Note es un modelo de pantalla un poco más grande, destinado a ser una especie de tablet de bolsillo. Su S-Pen tiene innumerables usos y su tecnología como siempre no decepciona.
El Note 10 mejora ligeramente de su hermano menor del 2018, pero como siempre no decepciona. Su pantalla es un poco más pequeña que la del Note 9, pero ahora usa 90,9% de la pantalla. El notch es más pequeño también, con un discreto círculo en la parte superior que aloja la cámara frontal y el sensor de desbloqueo con el rostro.
La sensación en la mano es mucho más compacta que versiones anteriores, a pesar de su tamaño y apariencia. El modelo Aura Glow ofrece una contraportada metálica con tonos tornasol que se ha transformado en el modelo símbolo de esta nueva entrega de Samsung.
La pantalla tiene un resolución levemente inferior al S10, con un display FHD+, pero con soporte HDR10+-, lo que le da un look hermoso a los videos y plataformas que contengan contenido con estos formatos.
El arma secreta de este celular es el ya conocido S-Pen. Una herramienta extremadamente responsiva a la hora de escribir o dibujar sobre la pantalla, con una vida de batería de 10 horas, es el compañero ideal para reuniones, seminarios y conferencias. Además, sirve de control remoto para sacarse fotos o selfies.
La batería también es levemente inferior, bajando a 3.500 mAh, pero esto no parece tener mayor efecto, ya que la carga es rápida y el modo de ahorro de batería del celular permite un uso inteligente en caso de no tener acceso a un enchufe.
En resumen, éste es un celular cómodo e increíble de usar. Como mencioné, perfecto para utilizar en presentaciones y reuniones de trabajo. Un teléfono para usarlo en toda su extensión y no únicamente para la selfie.